domingo 21 de marzo de 2010


Siempre quiso ser parte de esa masa gigante de color que invadía Santiago cada cierto tiempo, era azul, amarilla, roja, celeste, el único color que no había visto era verde... la que venía pronto sería naranja. Se puso como meta salir todas las mañanas, se compró unas zapatillas como incentivo, sabía que no sería fácil, entonces pensó que esa compra le facilitaría las cosas, sacó de los cajones unas poleras viejas y unas patas que en algún momento de su vida le quedaron mejor.

Día 1. Una capa de bloqueador en la cara, porque en la mañana también corremos el riesgo de quemarnos. Algo movido en el mp3 para empezar... 3...2...1 partió.

Tres cuadras más allá, pensó que no era tan fácil, y las zapatillas no la harían correr más rápido como le decía su mamá cuando era más chica. Da lo mismo pensó, la masa ya era demasiado grande... y de todas maneras la dejaría atrás.